Cada cosa en su lugar

por Luis Alejandro el 1 de marzo de 2010


Cuando una persona comienza a revisar su historia, casi siempre pasa por una etapa en la que se enoja tremendamente con las personas más importantes de su vida: padres, cónyuges, hijos, etcétera. Casi siempre hay una etapa de acusaciones (abiertas, veladas) y sentimientos de rebeldía por lo que consideramos un trato injusto, terrible o simplemente inmerecido. Lamentablemente esto, para muchas personas en lugar de ser una etapa se convierte en “la historia de su vida”.

Entonces el maravilloso concepto del perdón saldrá a relucir en cualquier momento, como si fuera una varita mágica para desaparecer el dolor, las vergüenzas y la rabia. Si somos un poco rebeldes quizá nos preguntemos si las personas en cuestión merecen nuestro mag-ná-ni-mo perdón y si acaso están interesados en él; o posiblemente como muchos otros, entremos directamente en el tema de hacer grandes esfuerzos por perdonar. Grandes e infructuosos la mayoría de las veces. ¿Porqué es tan difícil perdonar?

En realidad, perdonar es bastante sencillo, cosa de un minuto a lo mucho, lo tardado son los pre-requisitos.

  • Para perdonar hay que reconocer que parte de las afrentas fue enteramente nuestra responsabilidad, es decir, qué hicimos para ponernos en la situación de ser maltratados.
  • También es necesario ver que, sea como sea, el otro también la estaba pasando mal, aunque eso no tuviera que ver directamente con nosotros (y francamente muchas veces si lo tuvo).
  • Hay que reconocer que tenemos un deseo profundo de no sufrir nunca por nada, y que por lo tanto, tenemos una idea inconsciente de que “eso no debería haber pasado”. Bueno así es esto, si estamos vivos en algún momento sufriremos, ¿no?
  • Debemos entender que perdonar no significa permitir que nos sigan haciendo daño, ni tampoco vengarnos o victimizar a alguien más.
  • Perdonar tampoco es olvidarse de las cosas, ni un “borrón y cuenta nueva” porque lo ideal es dejar de lado las cuentas, que siempre claman por ser saldadas.
  • Perdonar es per donare (para darse) darse de nuevo, si no a la gente, a la vida con madurez, responsabilidad y amor.

Como dijo Cantinflas: “Ahí está el detalle”.

La ventaja es que en serio las cosas dejan de doler: ¿Se animan?

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{ 1 comentario… read it below or add one }

Michelle 9 de abril de 2010 a las 16:22

el asunto esta en que… la confianza se pierde. ta grueso.

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