Eros y Psique: los motivadores de nuestros sueños

por Luis Alejandro el 1 de octubre de 2010


¿Se han preguntado qué es lo que nos hace soñar? Y con soñar implico todas las variadas acepciones de dicho vocablo:

soñar.

(Del lat. somniāre).

1. tr. Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme. U. t. c. intr.

2. tr. Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es. U. t. c. intr.

3. tr. Temblar a alguien, acordarse de su venganza o castigo. U. m. c. amenaza. Yo os haré que me soñéis. Me vas a soñar.

4. intr. Anhelar persistentemente algo. Soñar con grandezas.

La capacidad de soñar, en todos los sentidos, está íntimamente ligada con esa característica tan típicamente humana de perseguir algo siempre. El deseo, es nuestro principal motivador.

Los antiguos lo comprendieron muy bien y lo dejaron plasmado en sus teogonías, pues los dioses antiguos y sus mitologías frecuentemente nos brindan pistas de nuestro rico mundo interior.

Pocas historias nos revelan al deseo como la fuerza impulsora de la psíque, y a ésta como el reflejo de aquél, como el antiguo mito de «Eros y Psique»; siendo la interacción de ambos, Eros y Psíque en sus múltiples modificaciones, el motor principal de nuestra vida interior:

Eros es del dios del Amor. Su personalidad y genealogía han variado en el transcurso del tiempo. En las teogonías más antiguas, Eros es considerado como un dios nacido a la par de Gea «la Tierra», salido directamente del Caos primitivo; o bien a Eros se le ha hecho nacer del huevo original, el huevo engendrado por Nix «la Noche», cuyas dos mitades, al separarse, forman la Tierra y el Cielo; es decir, que a Eros se le representa, aún en los mitos más modernos, como una fuerza fundamental del mundo: Aquél que asegura no sólo la continuidad de las especies, sino también la cohesión interna del cosmos.

Se le ha atribuido su nacimiento a la unión de Poro «el Recurso» y Penía «la Pobreza», lo cual lo inviste de características muy especiales: siempre a la zaga de su objeto, como la Pobreza, sabe siempre ingeniarse un medio para conseguirlo (como Recurso). Pero, en vez de ser un dios omnipotente, es considerado una fuerza perpetuamente insatisfecha e inquieta.

Algunas genealogías lo hacen hijo de Hermes y Afrodita Urania, mientras que otras lo sitúan, en su aspecto de Anteros «el amor recíproco», como hijo de Ares y Afrodita; mientras que aún otras lo colocan como hijo de Hermes y Ártemis, hija de Zeus y Perséfone. Siendo todos estos Amores manifestaciones del Amor universal que mantiene cohesionado el Kosmos entero.

Se nos dice que Psique, el Alma, era una hermosísima princesa, que aunque bella era soltera, pues a diferencia de sus otras dos hermanas también hermosas, su belleza era tal que espantaba a todos los pretendientes.

Teniendo entonces dificultades para casarla, su padre consultó al Oráculo, el cual le aconsejó que ataviándola como para una boda, abandonase a su hija en una roca, donde un monstruo horrible iría a posesionarse de ella. Su padre así lo hizo y Psique fue transportada por el viento hasta un profundo valle desde donde pudo acceder al interior de un castillo de mármol y oro, el el interior del cual sintió la presencia del marido anunciado por el Oráculo, quien a su vez le indicó quien era y le advirtió que era imposible que ella le viera sin perderlo para siempre.

Ella aceptó no mirar su rostro pudiendo así celebrar su unión repetidas noches, sin embargo un noche, tras la visita a su antiguo hogar, motivada por los ruines y envidiosos consejos de sus hermanas, esperó a que su esposo se durmiera, después de haber consumado su unión y encendió una lámpara para mirarlo. Resultó ser un hermoso joven para nada monstruoso, pero fue tal su impacto que descuidadamente derramó una gota de cera sobre él, quien despertó y tal como había indicado huyó para nunca más volver.

Al faltarle la protección de Eros, Psique se lanzó a errar por el mundo, buscándolo sin encontrarlo, la perseguía la cólera de Afrodita, indignada por su belleza, quien después de muchos sufrimientos, la hizo descender al Hades donde quedó sumida en un profundo sueño.

Sin embargo, Eros, desesperado por no poder olvidar a Psique, al verla sumida en un mágico sueño, voló hasta ella y la despertó de un flechazo, pudiendo consumar su unión eterna entre los dioses olímpicos.

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Esta historia llena de emociones tan humanas como: amor, pasión, deseo y envidia, al menos a mí, me revela que éstos son los motivadores de mi propia psíque. ¿Se animan a compartir cuáles son los suyos?

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