Y colorín colorado este sueño se ha acabado

por Sandra Patricia el 1 de Octubre de 2010


Uno de los usos más interesantes de la palabra sueño es el de aspiraciones y deseos. ¿Cuál es tu sueño dorado? Para tener un deseo como tal es necesario tener una representación mental del objeto del deseo, conocerlo por lo menos de oídas o de perdida fabricar una especie de rompecabezas con fragmentos de cosas o experiencias ya vividas.

El sueño de muchos es ser millonario, otros anhelan encontrar al amor de su vida, para demasiados niños su mayor sueño es pasar de año y otros tantos quisieran poder viajar. Nuestros deseos y sueños más íntimos nos dicen mucho de nuestras personalidades y de las cosas que aún tenemos que resolver. Sin ir más lejos, para ser millonario debes ser capaz de producir grandes cantidades de dinero, por lo que, aunque te ganaras la lotería no podrías seguir siendo millonario por mucho tiempo a menos de que ya supieras generar mucho dinero desde antes o en su defecto que estés dispuesto a aprender y a enfrentar el estrés que eso conlleva. Otro, no hay príncipe azul que no tenga mal carácter si se pelea con el rey o peor con la reina madre.

En éste, como en la mayoría de los casos, no hay doncella en peligro sin Kraken, ni tesoro que venga sin fantasma incluido. Por lo tanto, hay que escoger una de dos opciones: o convertirnos en soñadores frustrados, o bien, enfrentarnos al dragón.

Dentro del consultorio podemos desenmascarar los sueños dorados y hacer salir a la Medusa que se esconde en nuestro interior, porque el problema no proviene de afuera, sino de tan dentro que bien podría dormir la siesta entre pulmón y pulmón. Ahora si bien la batalla la hace uno afuera, cuando se va a la calle con su cíclope de la mano, también se puede esperar hasta la siguiente cita en que podamos asestarle un golpe o dos al monstruo en cuestión.

Con toda esta reseña fantástica, no propongo que nos volvamos los hombres grises de Momo y dejemos de soñar, más bien pretendo invitarte a revisar tus sueños pendientes, tus sueños en marcha, o los que ya consideras pesadillas, y valorar qué batalla estás librando en tus adentros y cómo la puedes ganar. Busca ayuda, a veces un consultorio sirve tanto como un entrenador personal, si tienes la suficiente consciencia para identificar dónde esta el verdadero problema a enfrentar.

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